El próximo día 17 de enero de 2020, a las 16:30 horas, se celebra la VII Jornada Anual de la Fundación Canis Majoris en el Auditorio de CaixaForum de Madrid.

El próximo día 17 de enero de 2020, a las 16:30 horas, se celebra la VII Jornada Anual de la Fundación Canis Majoris en el Auditorio de CaixaForum de Madrid.

Bajo el título “El cambio Climático, el planeta herido”, la Dra. Alicia Gómez Gómez Montano, coordina estas jornadas donde se tratarán de dilucidar las distintas causas del cambio climático que está sufriendo el planeta:

“No hay que ir muy lejos para encontrar a los responsables. Somos nosotros, los seres humanos,  los causantes del calentamiento global; del deshielo de los polos; de que los mares y los océanos sufran los efectos de materiales plásticos que tardarán siglos en desaparecer;  de contaminar la tierra en la que vivimos y de la que nos alimentamos.

La gran pregunta es si estamos a tiempo de cortar el desastre,  o si el planeta camina de nuestra mano hacia su prematura extinción. La conciencia ciudadana ha crecido, especialmente la de los jóvenes, cada vez más comprometidos en la lucha contra el cambio climático. Los científicos llevan años predicando en el desierto. Ya nadie duda de que sus predicciones tienen muy poco de apocalípticas.

Al siglo XXI se le recordará por tener que hacer frente al cambio climático, un asunto que ocupa la agenda política y social de una ciudadanía cada vez más concernida. Que el planeta siga siendo un lugar habitable para las próximas generaciones,  depende de lo que hagamos ahora.”

Para dar respuesta a estas y otras preguntas contamos con 5 ponentes de excepción, todos ellos grandes conocedores y expertos en cambio climático, energías renovables y sostenibilidad:

 – Jorge Cortina (Economista especializado en energías renovables y cambio climático)

– Joan Groizard (Director General de la Agencia Nacional de Energía de España)

– María Laín (Rep. Juvenil del movimiento de Cambio Climático)

– Pablo Urbano (Co-Fundador de la empresa social AUARA)

– David Vieites (Investigador en el Museo Nacional de Ciencias Naturales y Director del Dpto de Biogeografía y Cambio Global del CSIC)

Haz click para ver el cartel de la VII Jornada Anual de la Fundación Canis Majoris

Reserva ya tu plaza enviando un mail a prensa@fcmajoris.es

La científica italiana Rita Levi-Montalcini y su esencial descubrimiento del factor de crecimiento nervioso

La científica italiana Rita Levi-Montalcini y su esencial descubrimiento del factor de crecimiento nervioso

Los aportes de las mujeres a la ciencia han sido formidables, aunque muchas veces no han recibido el reconocimiento merecido. Las científicas del pasado han sido responsables de descubrimientos y tecnologías que actualmente utilizamos en nuestro día a día, yendo desde la programación informática hasta tecnologías tan comunes como el bluetooth. Muchas de las fuentes energéticas actuales o procedimientos médicos han tenido también su inicio en descubrimientos femeninos.

Con respecto a la neurociencia, uno de los principales hallazgos científicos, y que fuera un hito largamente deseado, fue encontrar el factor que permitía el desarrollo del cerebro. Este factor proteico (denominado factor de crecimiento nervioso) fue descubierto por la científica italiana Rita Levi-Montalcini. La doctora Levi recibió el premio Nobel en 1986 por este aporte fundamental a la neurociencia. Gracias a sus experimentos hoy podemos entender cómo viven y se desarrollan las neuronas o cómo los nervios son capaces de desarrollarse correctamente.

Actualmente, la revista Nature (una de las publicaciones científicas más importantes del mundo) nos recuerda que solo el 25% de los artículos publicados cuenta con una mujer como primera autora (que, en ciencia, significa que ha sido responsable de la mayor parte del desarrollo del trabajo) y que este sesgo también afecta a otros estamentos, como a los revisores o a los propios escritores de las revistas. Es un indicativo de que aún perdemos mucho talento por sesgos vinculados al género.

Desde nuestro laboratorio de neurociencia queremos fomentar el talento y la vocación científica de las mujeres brindando una actividad dirigida a niñas. Ellas podrán estar en un entorno científico y desarrollar sus experimentos propios. Podrán conocer en primera persona cómo es hacer ciencia y alzar su voz para dar a conocer sus ideas. Hoy más que nunca, con los avances generados en las últimas décadas, necesitamos del talento femenino para desentrañar nuevos patrones y explicaciones a un órgano tan complejo como lo es el cerebro humano.

Referencias

  • Women in neuroscience: a numbers game. Nat Neurosci 9, 853 (2006) doi:10.1038/nn0706-853
  • Promoting diversity in neuroscience. Nat Neurosci 21, 1 (2018) doi:10.1038/s41593-017-0052-6
El cooperativismo en las águilas Harris

El cooperativismo en las águilas Harris

Las águilas Harris (Parabuteo unicinctus harrisi) pertenecen al género parabuteo. El género parabuteo es un género único que en sus países o zonas de origen se encuentra sujeto a un régimen especial de protección. Se distribuye desde el sudoeste de Estados Unidos hasta Argentina. Hay mucha controversia entre los investigadores sobre el número de subespecies que existen. La comunidad científica ha reconocido solo dos especies: la unicinctus y la harrisi.

A continuación, desglosaremos la taxonomía y la clasificación de estas aves: (tomado de Madrid Millán, J., 2017)

Reino:              Animalia

Filo:                 Chordata

Subfilo:            Vertebrata

Clase:               Aves

Orden:             Accipitriformes

Familia:            Accipitridae

Género:           Parabuteo

Especie:           Parabuteo unicinctus (Temminck, 1824)

Subespecies: Parabuteo unicinctus unicinctus (Temminck, 1824), Parabuteo unicinctus harrisi (Audubon, 1830) y Parabuteo unicinctus superiori (Van Rossem, 1942) .


Foto detalle de la cola de águila Harrisi

Entre las dos subespecies unicinctus y harrisi existen no sólo diferencias de peso y tamaño (las harrisi son más grandes y poseen las plumas más alargadas), sino también a nivel de conductas. Mientras que la unicinctus se comporta en su hábitat natural como un depredador solitario o en pareja, la subespecie harrisi lo hace en grupo, algo poco convencional en esta clase de animales. Normalmente la caza en grupo se atribuye a otras clases del reino animal como algunos mamíferos carnívoros.

Durante la caza cooperativa entre las águilas harrisi, cada miembro tiene asignada una tarea colaborativa en función de su jerarquía. Este tipo de caza les proporciona la capacidad de conseguir atrapar presas más grandes. Esta peculiaridad de “cazador social” le proporciona al grupo la fuerza propia de una manada, lo que también les ayuda a no temer demasiado a ciertos depredadores naturales. Por ello se les ha designado también el sobrenombre de “lobos alados del desierto”.

Los primeros estudios que se realizaron para observar el comportamiento de estas aves se hicieron con radiotelemetría para seguir sus movimientos durante la caza. Uno de los más relevantes fue el realizado por Bednarz, J.C. (1988), en el que se observaban grupos de Harris de cinco o seis miembros actuando en conjunto. Sus principales conclusiones fueron:

“Las ventajas probables de la caza en equipo incluyen el uso de tácticas de distracción y la capacidad de hostigar a la presa destinada al agotamiento, aumentando su vulnerabilidad. Además, al confundir y agotar a la presa, cualquier capacidad defensiva no podría dirigirse efectivamente a un atacante. Esta ventaja potencial de la caza cooperativa puede ser especialmente importante en la captura de liebres, que son varias veces más grandes (2114 g) (14) que los harris individuales (harris machos, media = 678,9 g.; harris hembras, media = 959,4 g.). Un último factor que favorece el forraje grupal puede ser la capacidad de proteger y, por lo tanto, utilizar por completo todas las porciones comestibles de la presa.

Además, la captura exitosa de las presas más grandes está correlacionada con el tamaño del grupo, lo que indica una ventaja de rendimiento para grupos más grandes (grupos de cinco a seis águilas). Los beneficios individuales, en términos de la ingesta promedio de energía disponible, parecen estabilizarse en un tamaño de grupo de caza de cinco. Esto corresponde con el tamaño de grupo más común observado durante la temporada no reproductiva (media = 4,8 águilas). Estos patrones sugieren que la naturaleza social de esta especie puede estar relacionada con las ventajas adaptativas de la caza cooperativa”. (Bednarz, J.C., 1988).

Es curioso a la par que sorprendente cómo estas aves se han adaptado a las condiciones ambientales con la caza en grupo, mejorando la capacidad táctica de la caza para conseguir presas más grandes y gastando menos energía.

FUENTES:

  • Bednarz, J.C. 1988 Cooperative Hunting in Harris Hawks (Parabuteo unicinctus).   Science.  New Series. 239: 1525-1527
  • Madrid Millán, J. 2017. Cetrería con Harris. Buteos y sus híbridos. Ediciones Cairel. Madrid.